El vídeo signique nos recuerda lo fácil que es encasillar a las personas
El video Signique pone en evidencia la facilidad con la que los seres humanos tendemos a clasificar a los otros a partir de categorías visibles. Sin embargo, también muestra cómo ciertos dispositivos grupales pueden cuestionar estas clasificaciones y abrir posibilidades distintas de encuentro.
Los ejercicios que se observan pueden comprenderse como sociometría en acción. En la obra de Jacob Levy Moreno, la sociometría se plantea como un método para investigar la estructura interna de los grupos, es decir, las relaciones de atracción, rechazo e indiferencia que organizan la vida colectiva más allá de su apariencia formal (Moreno, 1953).
Este punto es central: la sociometría no se limita a describir lo que el grupo dice de sí mismo, sino que busca acceder a su configuración relacional real. En este sentido, Moreno (1951) distingue entre las estructuras oficiales o visibles y aquellas que efectivamente operan en la dinámica vincular.
Ahora bien, la sociometría no es únicamente un procedimiento de medición. Forma parte de un proyecto más amplio orientado a comprender y transformar las relaciones humanas. Por ello, su aplicación implica siempre una toma de posición respecto a los criterios que organizan la experiencia grupal.
Los criterios sociométricos —las preguntas que orientan la acción— no son neutrales. Dependiendo de cómo se formulen, pueden reforzar jerarquías preexistentes o bien abrir condiciones para que emerjan formas distintas de relación. Moreno insistía en que el estudio de los grupos debía considerar la espontaneidad de los individuos como un factor central en la reorganización de los vínculos (Moreno, 1951).
En el video, los criterios utilizados desplazan la atención desde identidades rígidas hacia experiencias compartidas. Este movimiento permite que las personas se reconozcan no solo desde categorías sociales, sino desde dimensiones más profundas de su experiencia.
Desde una perspectiva sociométrica, este tipo de ejercicios no solo revela vínculos: interviene en ellos. Al hacer visibles conexiones que no estaban explícitas, se modifican las percepciones y se amplían las posibilidades de relación dentro del grupo.
Moreno (1953) plantea que la reorganización de los vínculos humanos no es un proceso menor, sino parte de un horizonte más amplio: la posibilidad de comprender la interdependencia de los sujetos dentro de la red social. En este sentido, la sociometría se orienta hacia el reconocimiento de una unidad relacional que no elimina las diferencias, pero sí cuestiona las formas en que estas se convierten en separación.
En contextos donde las relaciones están mediadas por lógicas de diferenciación —estatus, consumo, visibilidad—, la sociometría puede funcionar como un dispositivo que desplaza la atención hacia aquello que se comparte. Cuando esto ocurre, suelen emerger experiencias comunes —como el dolor, el rechazo, la pertenencia o el afecto— que atraviesan a los sujetos más allá de sus posiciones sociales.
Así, la sociometría, entendida desde la propuesta original de Moreno, no se reduce a una técnica. Es una forma de aproximarse a los vínculos humanos que permite hacer visible su complejidad y, en ciertos casos, abrir posibilidades de transformación.
Referencias
- Moreno, J. L. (1951). Sociometry, Experimental Method and the Science of Society. Beacon House.
- Moreno, J. L. (1953). Who Shall Survive? Foundations of Sociometry, Group Psychotherapy and Sociodrama. Beacon House.


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